En exceso, el cerumen es fuente de
numerosos problemas:
molestias en el oído, incluso dolor.
mayor riesgo de padecer una infección de oídos.
en el niño, la disminución de la audición puede conllevar dificultades escolares.
en el adulto o anciano, puede generar problemas de equilibrio.
en los portadores de prótesis auditivas, puede generar pitidos intensos, siendo responsables del 70% del mal funcionamiento de los aparatos.
a término, el cerumen se acumula y puede formar tapones que necesiten la intervención de un médico especializado en la extracción, pudiendo llegar a ser desagradable e incluso dolorosa.